¿Dónde quedó mi concentración?

Si sos de los que piensan que no fueron bendecidos con la capacidad de concentrarse… ¡Este post es para vos!

Todos, alguna vez, hemos dejado de leer, resumir o estudiar por no poder concentrarnos. Todos, alguna vez también, nos hemos dicho a nosotros mismos ¡dale, dale, un poco más! Como si sostener la concentración se tratase de una cuestión de voluntad.

Si querés mejorar tu concentración, lo primero que tenés que saber es que ésta es la capacidad de una persona de mantener fija su atención en un objeto o acción durante un tiempo determinado. Te preguntarás, ¿de qué me sirve saber esto? Pues, de mucho. Porque tu concentración depende, en gran medida, de tu atención.

Imaginate que la atención es como una especie de filtro mental que te permite organizar los estímulos ambientales según su grado de relevancia, decidiendo -en función de lo que le interesa- con qué se queda y qué omite.

El punto siguiente es entender que la atención está determinada por:

  • Factores internos vinculados a características de la personalidad, las expectativas, los gustos, intereses, etc. Por eso, podemos estar más horas estudiando una materia que nos gusta o bien, disfrutar el proceso. Pero no “aguantamos” ni 30 minutos aquellos temas que no nos interesan o no son atractivos.
  • Factores externos que varían según la intensidad, tamaño, contraste, movimiento, novedad y repetición.

Sobre esta base y para mejorar tu atención -por ende aumentar tu concentración- te propongo poner a prueba algunos de estos consejos en tus sesiones de estudio:

  1. Elegí el lugar. Lo ideal ya lo debés haber escuchado: que tenga buena luz y corriente de aire. En lo personal no aconsejo que sea un espacio silencioso, por el contrario, te recomiendo que haya “algo” de ruido. Pueden ser voces lejanas de otras personas o el volumen bajo de la tele o la radio. ¿Por qué? Pues porque tiene que haber un equilibrio entre los estímulos externos e internos. Si silenciamos el exterior entonces se potenciarán los estímulos internos tales como pensamientos, recuerdos, temores, ideas. Probá entonces, con no silenciar completamente el ambiente en el que vayas a estudiar.
  2. Prepará todo lo necesario: Ello incluye el mate, el agua, tus apuntes, libros. No dejes nada al azar que te obligue a levantarte o moverte una vez empezada la sesión.
  3. Preparate mentalmente: Esto implica que te sientes en la silla y te mentalices. ¿Cómo? Podés cerrar los ojos y mientras hacés unas cuantas respiraciones profundas te mentalizás en positivo, visualizando la meta que te propusiste.
    Si estás muy cargado de emociones/cosas/pensamientos, te recomiendo escribir todo en una hoja: “Estoy ansiosa por lo que pasó esta mañana, tengo que llamar al dentista, Juan no me contestó el correo”. Dejá la hoja en el escritorio como acto de “me saco esto de la cabeza por un rato” y lo retomo después de estudiar.
  4. Actitud: Como ya habrás escuchado, todo es cuestión de actitud. Si te toca estudiar ese tema o materia que no te gusta en lo más mínimo, te aconsejo que te orientes hacia el éxito centrándote en las recompensas que conseguirás al completar satisfactoriamente lo que te has propuesto; buscá activamente aspectos que puedan convertirse en información provechosa, relacionala con otras cosas, incorporala en tus conversaciones; o -si te sirve- aceptalo como reto personal y demostrale que no te puede ganar.

Por último, si realmente te interesa mejorar tu capacidad de atención, te invito a que pruebes con otras actividades. Desde un enfoque más holístico puede servirte el yoga, la meditación guiada (podés descargarte algunos podcast en Spotify) o probar con mindfulness. Desde una mirada más neurocientífica, podés ejercitar tus funciones desde dos apps: Juegos Mentales o Fit Brains. Ambas disponibles para dispositivos en iOS y Android.

“Las cosas empiezan a encajar con absoluta perfección cuando estamos concentrados en lo que queremos”

 


Este texto fue escrito para la página Ser Universitario; por la Prof. Antonella Viggiani -Coordinadora de los Entrenamientos Académicos del Liceo Profesional Laprida

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