Las 12 horas previas al examen ¡Me vuelven loca!

Así me dijo en un audio una estudiante a la que tutoreo hace unos 5 meses. Su audio era sacado de una escena de una película de drama donde el personaje principal tiene la oportunidad de decir sus últimas palabras de gloria antes de morir.

Nervios, un par de unidades por repasar, alguna que otra duda, el reloj marcando las 23.30 horas… y la gran incertidumbre de no saber si parar o seguir toda la noche.

¿Recordás haber experimentado algo similar? De ser así, quiero compartirte algunos consejos para próximas oportunidades, son los mismos consejos que le di a mi tutoreada al terminar de escuchar su audio:

  1. Cortá antes de cenar: Hay dos tipos de estudiantes el día previo al examen: el “pasado de vuelta” que quiere seguir y el “quemado” que no quiere más. Seas cual seas, tenés que saber que la ansiedad, los nervios, el estrés y el cansancio acumulado, hacen que el gasto de energía sea mucho mayor durante las horas previas al final; por lo que, para el bien de tu salud mental, es necesario que -en algún momento- hagas un corte.

En este caso, aconsejo hacerlo antes de cenar, de modo tal que tengas margen de un par de horas para relajarte antes de irte a dormir.

  1. Caminá: Si tenés la posibilidad de hacer 40 minutos de ejercicio antes de acostarte ¡Hacélo! Moverte -y si es al aire libre mejor- no sólo te ayudará a despejar tu cabeza sino también a liberar la adrenalina segregada durante el día.
  2. Comé liviano: Consecuencia de la ansiedad y los nervios, puede que quieras comerte todo o muy por el contrario, nada. En ambos casos, te aconsejo que cenes para reponer energías y nutrientes absorbidos durante las sesiones de estudio.

Te recomiendo también, que tu cena sea algo liviana, por dos motivos: 1- Te será más sencillo conciliar el sueño y 2- evitarás tener pesadillas en donde tu profesor tiene dos cabezas y te reitera a los gritos que tenés que volver en la próxima mesa.

  1. Meditá: Es muy probable que, al acostarte, empieces de forma casi inconsciente a repasar las unidades en tu cabeza; incluso te pueden surgir dudas o preguntas que nunca antes hubieses imaginado. Sin embargo, lo más significativo en este momento es que logres relajarte. Si te sirve la analogía para comprender la importancia, pensá en los motivos por los cuales los jugadores de fútbol concentran previamente a un partido.

Relajarte te ayudará a concentrarte en tus objetivos y prepararte mental, física y espiritualmente para ir tras ellos. En lo personal, si te cuesta hacerlo, te recomiendo dos cosas, ambas están siempre acompañadas de la respiración consciente:

  1. Buscá en Spotify listas de meditaciones guiadas. Algunas cuentan con sonidos de naturaleza y otras -incluso- te guían la relajación.
  2. Escuchá una lista de música que te guste y te ayude a desconectarte.

Finalmente, y como siempre digo, preparate mentalmente. Es decir, mentalizate el positivo, visualizando la meta… Animate a imaginarte exitoso, experimentando la alegría, el orgullo propio, el momento de placer y satisfacción por haber dado lo mejor…

 


Este texto fue escrito para la página Ser Universitario; por la Prof. Antonella Viggiani -Coordinadora de los Entrenamientos Académicos del Liceo Profesional Laprida

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