¡AVANZÁ A TU ESTADO DESEADO!

Desde siempre, nuestro objetivo ha sido ayudar a muchos a lograr sus objetivos ¡Y queremos seguir haciéndolo!

Por ello, hemos creado «enganchados», una iniciativa para que más personas conozcan las claves que les permitirán avanzar de su «estado actual» a su «estado deseado«.

¿Y cómo funciona enganchados? ¡Fácil! Semanalmente compartiremos una clave que puede ayudarte a dar el primer gran paso:

¿Cuántas veces has pospuesto hacer algo con la justificación más original?

Creemos que es importante que sepas que el principal motivo por el cual utilizamos excusas, es no saber enfrentar la incomodidad que genera hacer nuevas cosas, distintas. Es decir, salir de nuestra ZONA de CONTROL.

Incorporar un nuevo hábito puede resultarnos tan complejo, que preferimos engañarnos con excusas a fin de postergarlo. Lo que no sabemos, es que esta dinámica de dejar inconclusas nuestras tareas, nos genera una alta carga de culpa y decepción.

Esa carga se transforma es guardada internamente como información negativa, lo que justifica porqué nos cuesta tanto empezar una nueva actividad: básicamente porque recordamos que es muy probable que no la completemos y así nos ahorraríamos el dolor que implica dejar otra vez algo inconcluso.

¡Pero no está todo perdido! Lo mismo que hemos explicado sucede a la inversa. Al completar una tarea con éxito, guardamos la información como positiva, actuando como recuerdo positivo la próxima vez que debamos comenzar algo nuevo ¿Cuántos recuerdos tenés de terminar lo que empezaste?

Algunas estrategias prácticas

Ya sabemos que las excusas son obstáculos que frenan nuestras intenciones de avanzar, y que pueden esconder miedos, falta de confianza en las propias capacidades o el deseo de querer recibir una gratificación instantánea.

Para poder “detener” este juego de las excusas, es fundamental poder reconocer cuando la excusa está apareciendo, frenarla y tomar acción. Y si te estás preguntando cómo hacer eso, aquí va la respuesta: El semáforo de las excusas

 1-Cuando sientas que estás creando una increíble excusa para justificarte, detente “Luz roja”

2- Analizá lo que estás creando y preguntante ¿Por qué estoy creando ésta excusa? “Luz amarilla”

3- Entrá en acción y hacé lo que tenía que hacer  «Luz verde»

Es muy importante tener presente que la incomodidad es pasajera. Trabaja en el nuevo hábito para incorporarlo a tu vida y verás que todo será mucho más fácil y no requerirá esfuerzo.

Y ahora, ¿Qué excusa vas a dar para NO ENGANCHAR y ayudar a crecer a tus amigos? 

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¿Cuántas veces no hiciste lo que habías planeado?

Una de las “cosas” que más nos cuesta, es evitar la recompensa inmediata. Es decir, no ceder al impulso actual, en beneficio de un objetivo más lejano en el tiempo y que nos dará mayor recompensa.

Cambiar este hábito no es fácil, y menos aún en nuestra sociedad actual, que está creada para satisfacer cualquier deseo de forma inmediata. Pero es importante porque nos ayuda a conseguir los objetivos a lo largo de nuestra vida.

Una referencia: En la década de los sesenta, Walter Mischel de la Universidad de Columbia, demostró la correlación entre la capacidad para controlar los impulsos básicos en la infancia y las características en la vida adulta.

La investigación fue llevada a cabo con pre escolares de 4 años de edad: Se los dejaba solos en un aula con una golosina en la mesa y se les ofrecía otra como recompensa, si eran capaces de esperar 20 minutos sin tocar la golosina.

Los niños que fueron capaces de esperar, utilizaron diferentes métodos, como taparse los ojos, cantar, jugar o hablar consigo mismos; mientras que los más impulsivos eran incapaces de resistir la tentación y tomaron la golosina a los pocos segundos.

¿Lo importante de esto? Los niños que fueron capaces de resistir la tentación eran socialmente más competentes, afrontaban mejor las frustraciones de la vida, eran más responsables y seguían siendo capaces de demorar las gratificaciones al perseguir sus objetivos.

Los niños que mostraron un comportamiento más impulsivo presentaban una baja autoestima, eran más indecisos, soportaban peor el estrés y eran más proclives a discutir y pelearse.

 

Pero lo más significativo es que pasados los años, seguían siendo incapaces de aplazar la recompensa. Te estarás preguntando ¿Y entonces? ¡Sencillo! El dominio de los impulsos se puede aprender y entrenar si así nos lo proponemos.

Y vos ¿Cuándo vas a empezar?

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¿Por qué nos cuesta tomar decisiones?

Seguramente, alguna vez te habrás preguntado por qué damos tantas vueltas para tomar una decisión. Nosotros nos pusimos a analizar algunas opciones y encontramos las siguientes:

  1. Porque quizás, sólo pensamos en lo peor que nos puede pasar, entonces aparece el MIEDO a cometer errores y nos paralizamos.
  2. Otra opción puede ser porque quizás estamos pendientes de lo que otros esperan de nosotros. Las consecuencias que traerá EQUIVOCARNOS supone sentir que defraudamos a otros y cargamos con ese peso.
  3. O bien, quizás porque creemos que la decisión que tomemos va a ser para siempre y que NO la podremos cambiar.

Sean estos los motivos u otros, lo cierto es que mientras buscamos la mejor opción, nos generamos estrés, inseguridad y perdemos energía.

Por lo tanto, para “revertirlo” te proponemos -como posible solución- pensar que no está mal equivocarnos si tomamos una decisión… incluso puede ser una posibilidad.

Lo que consideramos que sí está mal, es no hacer nada para cambiar aquella decisión que sabemos no ha sido la correcta. Tenés que saber que cambiar de opción en el camino, casi siempre es posible.  

Así pues, Por el contrario, si tomaste una decisión y descubrís que no fue la correcta, evitá pensar que cometiste un error. Analizá porqué elegiste esa opción con el objetivo de aprender para no repetirla y así podrás seguir creciendo.

No te enredes buscando la mejor opción, elige la opción QUE MAS TE ACERQUE A TU OBJETIVO.

 

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Y si te gustó y crees que puede servirle a alguien, compartilo con tus amistades, familiares o conocidos... Si te ayudó, entonces con más razón. Ayudemos juntos a otras personas... ¡ENGANCHALOS!

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